2.1. Dioses, tumbas e ídolos

CIVILIZACIÓN es el arte de vivir en poblados de un tamaño tal que no todos conocen a todos. No es una definición muy inspiradora, ciertamente, pero es verdadera. Hemos sostenido la hipótesis de que fue la organización social de la mente bicameral lo que hizo posible tal cosa. En este capítulo y en el que sigue trataré de integrar sin caer en una particularización excesiva el testimonio mundial de que tal mentalidad existió sin duda, dondequiera y cuando quiera que la civilización empezó.

Aunque se trata de una cuestión muy debatida hoy día, estoy adoptando la idea de que la civilización empezó independientemente en diversos lugares del Cercano Oriente, como lo describimos en el capítulo anterior, y luego se propagó siguiendo los valles de los ríos Tigris y Eufrates, y llegó a Anatolia y al valle del Nilo; se estableció en Chipre, Tesalia y Creta, y algo más tarde se difundió por el valle del río Indo y más allá, al Asia Central y Ucrania; parte por difusión y parte espontáneamente, se estableció a lo largo del río Yangtzé; independientemente, se presentó en Mesoamérica; y, también, parte por difusión y parte independientemente, en las mesetas andinas. En cada uno de estos lugares hubo una sucesión de reinos, todos ellos con características similares, a los que quizá prematuramente llamaré bicamerales. Aunque ciertamente hubo otros reinos bicamerales a lo largo de la historia del mundo, quizá por las riberas de la Bahía de Bengala o en la Malaya peninsular, en Europa, indudablemente en el centro de África por difusión salida de Egipto y posiblemente entre los indios de la porción septentrional de la América del Norte durante el llamado Periodo de Missouri, poco se ha hallado de estas civilizaciones que pueda servirnos para comprobar la hipótesis principal.

Fundado en la teoría que he esbozado, sugiero que hay varias características arqueológicas destacadas de civilizaciones antiguas que sólo se pueden entender partiendo de esta base. Estas características o rasgos silenciosos son el tema de este capítulo; para el siguiente hemos reservado las civilizaciones de Mesopotamia y Egipto, que conocieron el alfabeto.

LAS MORADAS DE LOS DIOSES

Imaginémonos llegando como extranjeros, como extraños a una tierra desconocida y que hallamos sus asentamientos humanos muy bien organizados conforme a un plan similar: casas comunes y edificios …