1.5. El cerebro doble
¿Qué ocurre en el cerebro de un hombre bicameral? Algo tan importante en la historia de nuestra especie como un tipo de mentalidad completamente distinto que existió hace apenas unas cien generaciones exige un enunciado, una declaración de lo que ocurrió fisiológicamente. ¿Cómo fue esto posible? Dada esta estructura profundamente sutil de células y fibras nerviosas que existe dentro de nuestros cráneos, ¿cómo fue que esa estructura quedó organizada de modo que fuera posible la existencia de una mentalidad bicameral?
Tal es la materia fundamental del presente capítulo.
Nuestro primer enfoque hacia la obtención de una respuesta es obvio. Dado que la mente bicameral es mediada o conciliada por medio del habla, las áreas del habla del cerebro deben estar vinculadas con esta cuestión de algún modo muy importante.
Ahora bien, para estudiar estas áreas, y a lo largo de este capítulo y, ciertamente, a lo largo de todo este ensayo, usaré términos apropiados únicamente para la gente diestra (que usa predominantemente la mano derecha), con el fin de evitar ciertas confusiones de expresión. Por consiguiente, es el hemisferio cerebral izquierdo del encéfalo, que controla el lado derecho del cuerpo, el que en la gente diestra contiene las áreas del habla. Se le llama por ello hemisferio dominante, en tanto que al hemisferio derecho, que controla el lado izquierdo del cuerpo, se le suele llamar no dominante. Hablaré como si el hemisferio izquierdo fuera el dominante en todos nosotros. De hecho, los zurdos tienen una buena variedad de grados de dominio lateral; en algunos las cosas están completamente cambiadas (el hemisferio derecho se encarga de lo que usualmente hace el izquierdo), en otros no, y en otros más hay un dominio mezclado. Pero por ser excepcional, sólo dejaremos fuera de la presente discusión al cinco por ciento de la población.
Tenemos, entonces, que las áreas del lenguaje son tres, las cuales están situadas en el hemisferio izquierdo en la gran mayoría de la humanidad.1 Son las siguientes: 1) la corteza motora suplementaria, en la porción más alta del lóbulo frontal izquierdo, cuya extirpación por medio de la cirugía produce una pérdida del habla que desaparece en varias semanas; 2) el área de Broca, situada debajo de la parte posterior del lóbulo frontal izquierdo, cuya extirpación produce una pérdida del habla que a veces es permanente y a veces no lo es, y 3) el área de Wernicke, principalmente la parte posterior del lóbulo temporal izquierdo con partes del área parietal; la destrucción de una gran parte de esta área después de cierta edad produce la pérdida permanente del habla significativa. …