1.1. La conciencia de la conciencia
AL FORMULAR la pregunta de lo que es la conciencia, adquirimos conciencia de lo que es conciencia; y la mayoría de nosotros tomamos por conciencia a esta conciencia de la conciencia, lo cual no es cierto.
Al estar conscientes de la conciencia, sentimos que es lo más evidente imaginable. Sentimos que es el atributo que define todos nuestros estados de vigilia, nuestros estados de ánimo y afectos, nuestros recuerdos, nuestros pensamientos, atenciones y voliciones. Sentimos la cómoda seguridad de que la conciencia es la base de los conceptos, del aprendizaje y del razonamiento, del pensar y del juicio; todo ello es así porque registra y almacena nuestras experiencias según van ocurriendo, lo cual nos permite la introspección, y aprender de ellas a voluntad. También tenemos plena conciencia de que todo este maravilloso conjunto de operaciones tiene su sede en alguna parte de la cabeza.
Ante un examen crítico vemos que todas estas afirmaciones son falsas. Son el disfraz tras el cual se ha ocultado la conciencia a lo largo de los siglos. Son conceptos erróneos que han impedido hallar solución al problema del origen de la conciencia. Poner de manifiesto estos errores y mostrar lo que no es la conciencia es la amplia (espero) y audaz empresa de este capítulo. …